Conferencia en el Día Mundial del Agua

El Arzobispo de Rosario, Mons. Eduardo Martín, participó en el Día mundial del agua, de la Conferencia “Evitemos la guerra del agua en nuestra Casa Común” organizada por la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario dirigida por el Dr. Aníbal Faccendini. A la misma asistieron autoridades de provinciales, municipales y de la universidad.

El Arzobispo reflexionó sobre la Encíclica del Papa Laudati Si’. Antes de comenzar su exposición comentó el significado y alcance de una carta encíclica por lo que hizo hincapié en que este texto está dirigido a todos los hombres y mujeres del mundo. A la vez destacó que esta Encíclica muestra la continuidad del pensamiento social de la Iglesia que nace del Evangelio y que no es una “Encíclica verde” sino que es un llamado a la conversión ecológica

Durante su intervención, Mons. Martín destacó que hay que destacar que“el ser humano también es una criatura de este mundo, que tiene derecho a vivir y a ser feliz, y que además tiene una dignidad especialísima, no podemos dejar de considerar los efectos de la degradación ambiental, del actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte en la vida de las personas”. (LS 43)

A la vez, como afirma el Papa subrayó que “La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático”. (LS, 111)

Refiriéndose al tema del agua, Mons. Martín dijo que es necesario educar en el cuidado de la misma ya que el derroche es muy grande.

Por eso, “La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano”. (LS, 211)

Mons. Martín finalizó su exposición con el Cántico de las Creaturas:

Alabado seas, mi Señor,
con todas tus criaturas,
especialmente el hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas, y bellas.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire, y la nube y el cielo sereno,
y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy humilde, y preciosa y casta.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello, y alegre y vigoroso, y fuerte»

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