Homilía Domingo Ordinario 12 A

Hostilidad al Reino

Tertuliano, en el siglo II decía que “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”. También vemos hoy que los cristianos sucumbimos a las más pequeñas dificultades. Ni hablar de dar la vida por este Mensaje. Leer Mateo 10, 26-33

 

1. Buena Noticia

Los discípulos tienen un gran tesoro que comunicar al mundo, es el Anuncio de la Nueva Creación. El Evangelio del Reino, que libera al hombre de todas sus esclavitudes. Esta Buena Noticia encuentra muchas resistencias. El hombre viejo se resiste con todas sus fuerzas, sus mañas y maldades.

Al atravezar este mundo, el discípulo encuentra hostilidad en el anuncio y vivencia del Evangelio de Jesús. Mateo dice que los entregarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, serán llevados ante autoridades y reyes, serán odiados por todos a causa del nombre de Jesús.

 

2. Debe ser anunciado

A pesar de las resistencias, los límites de los discípulos y las formas que adquiere el anuncio, es esencial la trasmisión de este mensaje. Los discípulos mismos, muchas veces, somos obstáculos a la Evangelización. Los conflictos, incluso al interior del hogar, dificultan e impiden, muchas veces, los frutos del anuncio. Las propias tibiezas, el pecado y el espíritu del mundo colaboran en este mismo sentido. Los modos, las formas, los caminos elegidos también son muy importantes y pueden jugar en contra.

Sin embargo, el Evangelio del Reino, debe ser anunciado, con un nuevo ardor, nuevos métodos, nuevas expresiones, como nos dijo Juan Pablo II.

 

3. Sangre y semilla

 

Tertuliano, en el siglo II decía que “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”. También vemos hoy que los cristianos sucumbimos a las más pequeñas dificultades. Ni hablar de dar la vida por este Mensaje.

El discípulo debe captar la urgencia del Anuncio. Desde lo alto de las casas, también hoy, desde Internet y desde todas las plataformas. Desde la propia casa, desde el trabajo, desde el vecindario. Nada nos puede detener.

 

4. El amor de Cristo nos apremia

San Pablo nos lo dice con mucha claridad: El amor de Cristo nos apremia. El murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos. Los discípulos son aquellos que arriesgan todo por la liberación de los hombres por el Amor. Podemos perder todo, menos la capacidad y coraje de anunciar el Evangelio del Reino.

 

5. Gehena

No temer a los hombres, ni a los que matan, sino al Señor, creador y dador de vida. Él puede arrojarte a la “Gehena” eterna, el fuego inetinguible. Nosotros le llamábamos el Infierno. Tal vez, en la cultura actual, deberíamos expresar esta realidad de otro modo. Algunos teólogos proponen “la soledad eterna y definitiva”. En realidad es otra forma de decir: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

 

6. La muerte y los mártires
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Cuando los enemigos del Reino producen muerte, lejos de destruir el Reino, actualizan la parábola de la semilla. Los mártires de la primera época de la Iglesia, los de toda la historia de la Iglesia y los actuales, los mártires de América Latina, los de nuestra patria, como Mons. Angelelli y Ponce de León, de los sacerdotes, como los Palotinos y el P. Mugica, las religiosas francesas  tantos otros. Luego de un debido proo, en el siglo II decía que “la sangre de los mártires es semilla de nuceso la Iglesia los reconocerá como sus mártires y testigos de la fe para todos nosotros.

 

7. Conclusión

Mirando a esta nube de testigos, la opción debe ser muy clara: seguimos a Jesús a dónde Él nos lleve o seguimos al mundo, con todas sus consecuencias. Eso sí, el Señor nos va a dar todas las posibilidades de entrar en su Reino. Por eso, pedimos a diario, “Venga a nosotros tu Reino”.

 

 

 

 

p. Juan José Gravet

One thought on “Homilía Domingo Ordinario 12 A

  • 15 octubre, 2016 at 10:22 am
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    Qué hermosa homilía, en realidad sacude nuestra Fe y nos invita a replantearnos. Gracias !

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