Homilía del 2º domingo Ordinario B

El Basurero
 
1. Juan Bautista
Nos encontramos con la Palabra de este fin de semana donde Juan el Bautista señala a sus discípulos, o por lo menos a algunos de ellos, a Jesús, diciéndoles: “Este es el Cordero de Dios”; frase que nosotros repetimos en la Liturgia, todas las misas que hacemos. Allí decimos: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, mostrando la Eucaristía.
 
2. Cordero
Y hay allí una palabra que es importante analizar un poquito, porque es como algo que está supuesto y es preciso mirar. ¿Saben Ustedes qué es un cordero? ¿Qué es un cordero? Una.., un…, un animal!, bueno! Ya estamos encaminados…! ¿Qué más? Una oveja…! Si y no…! No todas las ovejas son corderos, pero sí todos los corderos son ovejas. Vamos a analizarlo, porque el Cordero es el ovino de un año, o menor de un año. O sea que dentro del ganado ovino es la cría, por eso la carne tan tierna. Por eso se lo aprecia para la comida, y por eso, también los Israelitas lo usaban como comida pascual. Un cordero era el alimento que tenía que tener una familia para la Pascua, para celebrar el “paso” del Señor.
 
3. Mansedumbre
Así que, cuando Juan está señalando a Jesús diciendo: “Este el Cordero de Dios”, está recordando esto que los Israelitas tenían muy claro, justamente porque el cordero les hacía recordar la fiesta de la Pascua, el paso de Dios a través de la vida de este pueblo, liberándolos. Pero miremos la imagen del cordero. Cuando vemos una oveja nos da una ternura, porque es un animalito manso, nada agresivo. Imaginen el cordero, que es como un bebé, más tierno todavía, más indefenso, más frágil. Bueno, esta es la manera que Dios elige para estar en medio nuestro. Como un cordero. Así viene.
Recordamos también la Palabra de Jesús donde envía a los discípulos: “como ovejas en medio de lobos”, con toda la fragilidad, pero con toda la fuerza de Dios. Esto por un lado.
 
4. Discípulos
Por otro lado aparecen allí, los primeros discípulos de Jesús. Aparece Andrés en primer lugar, otro discípulo del que no se dice el nombre, se supone que es Juan. Este Andrés, que es hermano de Simón, lo busca y le dice: “Hemos encontrado al Mesías”. Simón va donde le indica su hermano y Jesús le va a decir: “de ahora en adelante te llamarás Cefas”. Que quiere decir piedra. Simón piedra o Simón Pedro. Le cambia el nombre porque le va a dar una misión muy importante a éste Simón.
 
5. Vocación
Y uno tiene que mirar aquí y tratar de discernir el tema de la vocación, como Dios va llamando; porque a todos nosotros nos ha llamado. Nosotros estamos aquí porque Él nos llamó, nos buscó; de alguna manera se vale el Señor para tocar nuestro corazón, para que hoy estemos aquí escuchando esta Palabra, para que hoy estemos aquí haciendo nuestra oración, nuestra alabanza, nuestros cantos, recibiendo los sacramentos, etc. Porque el Señor, de alguna manera, quiere que rememoremos, que recordemos. Estamos comenzando el año litúrgico, aparece el color verde, hemos comenzado una nueva etapa; esta etapa de encontrarnos con el Maestro y empezar a descubrir sus enseñanzas.
 
6. Llamado
Lo primero de todo es ver cómo empezó esto en nuestra vida. ¿cómo llegamos hasta aquí? ¿Qué hizo que nosotros un día empecemos a decir: quiero seguir a Jesús, muy seriamente, muy concretamente. Porque justamente el comienzo, la marca esa, es la que va a estar en el resto de nuestros días, como el origen de nuestra Fe. Una vocación, un llamado.
 
7. Basurero
 
Y pensaba, cómo ha sido lo de la vocación, el llamado, cómo estuvo presente desde la niñez, sin que mucho uno se de cuenta, pero cuando va haciendo el discernimiento, cuando hace la reflexión acerca de cómo ha sido esto, va descubriendo que Dios estuvo presente siempre. Lo primero que apareció en mi infancia, es medio extraño, es que quería ser “basurero”. Y hoy uno ve los recolectores de la basura, que van con un camión, corriendo, llevando las bolsitas, las llevan al camión, que la va compactando, con esa tecnología; esto no existía cuando era niño, hace cincuenta años. Eran calles de tierra, venía el basurero con un carro y un caballo, cada vecino tenía un tacho de la basura y el basurero llevaba la basura de los tachos al carro. Luego la basura era llevada a algún lugar retirado donde se amontonaba y se quemaba. Y yo lo miraba y admiraba lo que hacía el basurero.
 
8. Sacerdocio
Y qué tiene que ver esto con el hoy de mi vida? Algo tiene que ver. En el sacramento de la Confesión vienen a tirarme la basura, yo la recojo, la llevo a donde corresponde y el Jefe la destruye. El pecado. La basura del mundo. Yo no sabía nada de todo esto. Pero también, a los poquitos años me aleje de este llamado, para buscar otra que era el sacerdocio. De los ocho o nueve años empezó a aparecer esta lucecita en mi vida; con una cierta alarma en mi casa, porque “basurero”, “cura”, qué le pasa a éste? Cuando tenía once años, mi mamá fue a hablar con el sacerdote que estaba a cargo del Colegio que yo iba, San Francisco Solano, para decirle lo que yo manifestaba de ser sacerdote. Mis amigos se reían un poco. Me decían cosas como para que desista de esta llamada. Y lo que el sacerdote dijo a mi Mamá (en ese tiempo se ingresaba a Seminario a los once años, sexto grado, allí comenzaba, yo estaría en edad de ingresar) que espere un poco. Si Él tiene vocación va a seguir adelante. Entonces se dejó pasar ese momento. Hice la secundaria, aparecieron como otras vocaciones, más del mundo, como el dibujo, la arquitectura, la publicidad, la música, hasta que apareció de vuelta a los 20 años lo del sacerdocio. De allí a entrar al seminario y allí fui descubriendo que Dios había estado desde el primer momento, pero uno no sabe hacer el discernimiento.
 
9. Samuel
 
Estaba como la primera lectura de hoy, donde Samuel, que era un niño, escucha la voz de Dios, pero cree que lo llama otro, que era el sacerdote que estaba allí y le dice: yo no te llamé, volvé a dormir. Y así tres veces. Y el sacerdote se da cuenta que es Dios que lo está llamando. Allí Samuel empieza a entender lo que es la voz de Dios en su vida y empieza a caminar, a no dejar pasar palabra, dice la primera lectura de hoy.
 
10. Conclusión
Yo quería pedir en esta misa, por cada uno de nosotros, para que miremos esta voz de Dios, desde el comienzo, en nuestra vida; cómo ha sido? Y cómo le estamos respondiendo a este llamado? Justamente porque aquí está la vocación nuestra. Estamos llamados a ser discípulos de este maestro, que nos va a ir llevando a dónde él quiera, siempre y cuando nosotros estemos atentos a esta voz. A veces necesitamos ayuda exterior, como Samuel, un sacerdote del templo, a veces necesitamos simplemente un hermano que nos diga: encontramos al Mesías, como Pedro, a quien simplemente su hermano Andrés lo acercó al Maestro o a veces necesitamos estar ya en algún camino, como el de Juan el Bautista, que tenía sus discípulos y cuando aparece el verdadero Maestro y el anterior le indica: “Este es el Cordero de Dios”, por aquí hay que ir ahora. Y allí van entonces los discípulos de este Juan el Bautista. Pidamos entonces en esta Eucaristía encontrarnos con nuestra propia vocación, nuestro propio llamado, porque Dios un día nos tocó el corazón, por eso estamos hoy aquí y por eso refrescamos nuestra vocación cristiana.

p. Juan José Gravet

One thought on “Homilía del 2º domingo Ordinario B

  • 15 octubre, 2016 at 10:22 am
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    Qué hermosa homilía, en realidad sacude nuestra Fe y nos invita a replantearnos. Gracias !

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