Homilía 24º Domingo Ordinario A

Del Chivo Expiatorio al Corder

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Jesús,  es el nuevo Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

Con esa sangre hemos sido perdonados, por eso, también nosotros debemos perdonar a nuestros hermanos.

Leer Mateo 1, 21-35

 

1. Yon Kippur

En el tiempo de Jesús, y también actualmente, el pueblo de Israel, tiene al tema del perdón como un tema muy fuerte y muy especial. Tal es así que en el año le dedican un día, que se llama así: “el día del perdón”. Hoy se lo conoce como el “Yom Kippur”. Y esta fiesta tiene toda una liturgia y un contenido espiritual muy fuerte, que me gustaría analizar para entender lo que nos dice ho el Evangelio.  En ese día los Israelitas no comen nada, día de ayuno, día de abstinencia, día de dejar de lado todo lo placentero porque es un día de penitencia. Así que es un día muy fuerte para todos los Israelitas. Este día se celebraba el septimo día del septimo mes en tiempo de Jesús. Estamos hablando de un día muy especial donde había que hacer ofrendas; cada Israelita tenía estipulada cual era la ofrenda que tenía que hacer.

 

2. El Chivo Expiatorio

Y en el Templo mayor, allí en Jerusalén, en la ciudad capital, se hacía una celebración muy importante. Allí, el Sumo Sacerdote en nombre de todo el pueblo de Israel, iba a hacer un ritual donde iba a sacrificar dos animales, que generalmente eran dos corderos o dos ovejas o dos chivitos; así, ese tipo de animales. Ellos iban a ser los “chivos expiatorios”, así se llamaban. O sea que todo el pecado de Israel, que ese día estaba haciendo su ayuno, sus sacrificios; ese pecado era perdonado cuando era impuesta las manos por el Sumo Sacerdote sobre estos animales y ellos eran sacrificados.

 

3. A Dios y al enemigo

Uno era sacrificado en el altar y el otro era despeñado por la montaña de Sión. Es decir, uno de los corderos era derramada su sangre sobre el altar, ofreciéndosela a Dios y la otra se la entregaban al enemigo, a partir de despeñar a este animalito por la ladera de la montaña. Los pecados eran perdonados, los pecados de su pueblo, por eso un día fuerte y muy importante para la celebración de Israel.

 

4. El Cordero de Dios

Esto que decimos aquí, está en el contexto de lo que hoy nos viene en la palabra. Y también esto: si ustedes recuerdan, cuando Juan presenta a Jesús, va a decir así: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”; lo que decimos en cada Eucaristía. Es porque ya no necesitamos más el sacrificio de estos animalitos, no necesitamos más otros rituales, porque el mismo Jesús ya es el Cordero que quita el pecado del mundo. En Él, en sus espaldas hemos puesto todos los pecados de la humanidad; ahora no sólo de Israel, de toda la humanidad.

 

5. El rescate

Y Él ha subido a la Cruz y allí cargó todos nuestros pecados; por eso hemos sido reconciliados con Dios. Es decir, este es el tema central  de nuestra fe: es que el Señor, con su vida ha pagado, en rescate por la multitud de los seres humanos, todo el pecado del hombre. Y vemos en el Evangelio que Pedro pregunta a Jesús: ¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano las ofensas que me hace?¿hasta siete veces? Y entonces aquí viene, lo que Jesús va a decir se entiende mucho más clarito; nosotros tenemos que perdonar como Dios ya nos ha perdonado, de la misma manera, infinitamente, “setenta veces siete”. 70veces7.jpg

 

6. Diez mil Talentos

Así como este deudor de la parábola, que escuchábamos recién, que le debía al Rey 10.000 talentos. Los estudiosos dicen que 10.000 talentos era una cifra semejante a lo que pagaba todo Israel al Imperio como impuestos. Así que era una cantidad exorbitante, que si había algún deudor que tenía una deuda así era una deuda impagable. Por eso Dios – el personaje del rey de la parábola – perdona a este hombre totalmente sus deudas y le dice que se vaya. Ni siquiera lo encarcela.

 

7. Cien denarios

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Ahora, cuando este servidor se encuentra con alguien que le debía 100 denarios, que es una cantidad equivalente a tres sueldos, más o menos, se calcula. No era tan grande la cantidad, tan exorbitante, era una cifra pagable, sin embargo, éste  no se compadece de su hermano y lo quiere ahorcar y lo mete preso, hasta que pague sus deudas.

 

8. Siete veces

Así la parábola y así lo que Pedro propone y dice queda “hecho pomada”, porque aunque parece mucho, perdonar al hermano siete veces, parece tremendo, sin embargo nos hace ver que Dios nos ha perdonado todo, infinitamente y nos sigue perdonando. Y por eso, aquel que quiera entrar en esta dinámica del Reino de Dios, tiene que perdonar de la misma manera.

 

9. Padre Nuestro

 

Como decimos en el “Padre Nuestro”: perdona nuestras ofensas, o como decíamos antes, perdona nuestras duedas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; traducciones que, las dos, reflejan de manera disitinta, esto mismo: cuánto tenemos que perdonar al hermano, así nos cueste todo y así el hermano no lo merezca. Pero no es porque el hermano lo merezca al perdón, sino porque Dios nos perdonó a nosotros.

 

10. Conclusión

Por eso digo, esta celebración tan fuerte que tenían los Israelitas, para los cristianos es mucho más fuerte porque ya no son animales los que ponemos allí para que perdonen nuestras faltas y cargar los pecados, sino al mismo Jesús, el nuevo Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Con esa sangre hemos sido salvados, por lo tanto, también nosotros debemos perdonar a nuestros hermanos.

p. Juan José Gravet

One thought on “Homilía 24º Domingo Ordinario A

  • 15 octubre, 2016 at 10:22 am
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    Qué hermosa homilía, en realidad sacude nuestra Fe y nos invita a replantearnos. Gracias !

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