SANTA MISA – JORNADA COMUNICACIONES SOCIALES

“En esta tierra la misión de todos es comunicar el Evangelio a todos” dijo Monseñor Emilio Cardarelli, al presidir la celebración por la Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales en la Iglesia Catedral de Rosario.-

En la Solemnidad de la Ascensión del Señor, celebramos la 51° Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales cuyo lema fué este año “ No temas, que yo estoy contigo. Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos”
Con la presencia de comunicadores de distintos medios radiales, televisivos y responsables del trabajo en redes sociales , el Vicario General de la Arquidiócesis de Rosario , Monseñor Emilio Cardarelli presidió la Santa Misa en la Iglesia Catedral, donde pidió especialmente por los comunicadores, sobre todo por los que trabajan en medios de la Iglesia y por los que siendo cristianos ejercen su profesión en ambientes hostiles al Evangelio
“La fiesta que hoy estamos celebrando nos dice que todos los que por la fe y el bautismo nos hemos unido a Jesucristo nuestro Señor ya tenemos una doble ciudadanía , una ciudadanía que no es fruto de nuestro esfuerzo , que es gracia , ya nosotros somos ciudadanos del cielo, pero contemporáneamente somos ciudadanos de esta tierra nuestra, y entonces el cristiano vive en el gozo y la paz de Dios, pero también en las tensiones y conflictos propios de la vida en esta tierra, ante todo la tensión que supone la lucha contra el pecado. Se trata del combate espiritual que cada cristiano está llamado a librar en este mundo de hoy , aquel que el apóstol Pablo llama el combate de la fe”.
Agrego Monseñor Cardarelli que “la narración de Lucas se inspira ampliamente en la ascensión de Elías, una página muy conocida en Israel y punto de referencia para los nuevos conversos.

Nos encontramos con la historia de la ascensión de Elías en el segundo libro de los Reyes; el gran profeta fue arrebatado al cielo en un carro de fuego, desaparece entre las nubes y su discípulo Eliseo, después de haberlo visto desaparecer, tiene la certeza de recibir al menos una parte de su espíritu profético.
Lucas describe el evento de la ascensión con el mismo paradigma: las nubes, un símbolo del encuentro con Dios , los dos hombres, que recuerdan los dos ángeles testigos de la resurrección, el blanco de las vestiduras, signo del mundo divino .
El corazón de la historia no es, por lo tanto, la descripción de un prodigio, sino la descripción de la transmisión de una consigna: así como Eliseo recibió el espíritu profético de Elías, y con él una misión, los apóstoles y también nosotros – Iglesia del Señor- también recibimos el mandato del anuncio por el parte de Jesús Resucitado.
Son los ángeles los que dan la clave de interpretación del evento: no miren al cielo, miren a la tierra, vean la realidad del anuncio.
La Pascua de su Señor es para la Iglesia y para cada comunicador cristiano la clave de lectura de la realidad.
A diferencia de Lucas, Mateo coloca el adiós en Galilea, en una montaña. El monte es el lugar de la experiencia de Dios: sólo quien se encontró con Jesús puede hablar de Él con credibilidad. Galilea es el lugar de la frontera, del mestizaje, del confín; la tierra que primero cayó bajo el invasor asirio, y que a continuación sobrevivió a vicisitudes y componendas,¡ muy lejos del rigor exigido por los puros de Jerusalén! ¡En la época de Jesús tratar a alguien de galileo era un insulto! Galilea, sin embargo, es también el lugar donde todo comenzó, el lugar del encuentro, del enamoramiento, de la seducción que los apóstoles experimentaron ante el encuentro con nuestro Señor y su Evangelio; sólo recurriendo a las experiencias que nos han convertido podremos proclamar creíblemente al Señor.

He aquí lo que significa no mirar el cielo: desde la pobreza de mi comunidad cristiana, desde la sensación de incomodidad que siento cuando me doy cuenta que vivo en un país pendenciero y enfermo de violencia, desde la experiencia de vivir al final de un cambio de época, desde esta realidad estamos llamados a realizar el Reino, a hacer presente la esperanza; desde esta Iglesia frágil, en un mundo frágil.
Comunicadores: vayamos desde Galilea, desde nuestra experiencia de haber sido encontrados por Nuestro Señor, de habernos dejado seducir por Él, a la Galilea de los confines, a las periferias existenciales y geográficas como pide el Papa Francisco.”
Como indica Su Santidad en el mensaje para esta jornada , un comunicador cristiano ha de ser capaz de proponer moler siempre el buen trigo, el trigo bueno , no significa esto negar la existencia del mal en el mundo, ni del maligno en el mundo, significa que el cristiano ante todo ha de ser el gran anunciador de la buena noticia.
Muchas veces decimos que los medios solo transmiten malas noticias, pero también los medios muchas veces expresan nuestra propia realidad, a veces parecemos programados para transmitir una mala noticia, y cuando hay una buena noticia, pensamos… bueno ya otro avisará, ya se enterarán. Debemos pensar que entre todos estamos llamados a comunicar la buena noticia , la luz desde la cual debemos mirar , es la luz del misterio pascual , y saber que todo situación por más dífícil que sea tiene solución , porque el mal ha sido vencido.
Hoy nos alegramos que de algún modo ya hemos llegado a la meta , el Señor confía en nosotros y nos confía una gran tarea , la de anunciar la buena noticia del Evangelio y nos alegramos que el Señor ha depositado su mirada de amor sobre nosotros.
Para ser comunicadores creíbles debemos tener siempre presente el misterio de Galilea.- Aquel que se dejo encontrar con Jesucristo puede anunciar de manera creíble el evangelio, señaló el prelado.-

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