SEPTIEMBRE: MES DE LA BIBLIA

Septiembre es el MES DE LA BIBLIA y hay varios motivos para celebrarlo:

Por un lado, porque un 26 de septiembre de 1569, se terminó de imprimir por vez primera totalmente la Biblia en español;

Por otro lado, el 30 de septiembre la Iglesia católica celebra la festividad de San Jerónimo que tradujo la Biblia del griego y hebreo al latí­n, la llamada Vulgata. Por otra parte, tomando como marco de referencia la VERBUM DOMINI (73, Animación Bí­blica de la Pastoral) la cual exhorta a que en las comunidades cristianas, las parroquias y movimientos se interesen realmente por el encuentro personal con Cristo a través de su Palabra:

“Exhorto, pues, a los Pastores de la Iglesia y a los agentes de pastoral a esforzarse en educar a todos los fieles a gustar el sentido profundo de la Palabra de Dios que se despliega en la liturgia a lo largo del año, mostrando los misterios fundamentales de nuestra fe. El acercamiento apropiado a la Sagrada Escritura depende también de esto”.

La intención es que durante este mes, en todas las comunidades cristianas, se desarrollen algunas actividades que nos permitan acercarnos mejor y con más provecho a la Palabra de Dios.


En nuestra Arquidiócesis los invitamos a participar en el Centro Pastoral “Padre Vallet”, cito en Urquiza 1876 de la ciudad de Rosario, de dos lecturas orantes con los siguientes temas:

 ·         “Los que cumplen la voluntad del Padre entrarán en el Reino de Dios” (Mt 7, 21-27) = lunes 18 de septiembre, de 19,30 a 21,00 hs.

·         “Un hombre rico y Lázaro” (Lc 16, 19-31) = lunes 25 de septiembre, de 19,30 a 21,00 hs.


Les ofrecemos también las siguientees propuestas para escuchar la Palabra

1. La lectura diaria de los textos bí­blicos litúrgicos es una excelente ayuda para profundizar en la Palabra de Dios. De esta manera nos unimos a toda la Iglesia que ora al Padre meditando los mismos textos. También nos acostumbramos a una lectura continuada de la Biblia, donde los textos están relacionados y lo que leemos hoy se continua con lo de mañana. La lectura diaria de los textos (para lo cual Liturgia Cotidiana es una excelente herramienta) constituye una “puerta segura” para escuchar a Dios que nos habla en la Biblia.

2. – ¿Has leí­do alguna vez un evangelio entero “de corrido”? Es muy interesante descubrir la trama de la vida de Jesús escrita por cada evangelista. Muchos detalles y relaciones entre los textos que cada evangelista utiliza quedan al descubierto cuando uno hace una lectura continuada. Este mes es propicio para ofrecerle a Dios este esfuerzo. Te recomendamos la lectura del evangelio de Marcos. No es muy largo, en unas horas se puede leer. Al ser el primero de los sinópticos, los otros (Mateo y Lucas) lo siguen en el esquema general. Por lo tanto es una muy buena “puerta de entrada” al mensaje de Jesús.
3. Otra posibilidad para poner en práctica este mes (y tal vez iniciar un hábito necesario y constructivo) es la oración con los salmos. Los mismos recogen la oración del pueblo de dios a lo largo de casi mil años de caminata del pueblo de Israel. Nos acercan la voz del pueblo que ora con fe, y la palabra de Dios, que nos señala esta manera de orar para acercarnos y escuchar sus enseñanzas. En los salmos podemos encontrar una inmensa fuente de inspiración para la oración. Hay salmos que nos hablan de la alegrí­a, de las dificultades y conflictos, de la esperanza, del abatimiento, del dolor, de la liberación y la justicia, de la creación, de la misma Palabra de Dios (salmo 118, el más largo de todos). Aprender a rezar con los Salmos es una “puerta siempre abierta” para el encuentro con el Dios de la Vida.

4. La lectura orante de la Palabra, realizada en comunidad, nos pone en sintoní­a con la voluntad de Dios. Es un ejercicio clave para el crecimiento en la fe. La fuerza de la comunidad nos alienta para encontrar en los textos la fuerza del Espí­ritu. Todos aprendemos juntos y nos enriquecemos con el aporte de cada uno. Existen muchos métodos de lectura orante. Simplificando al máximo podemos decir que los siguientes cuatro pasos son los más comunes:

Lectura
Meditación
Oración
Compromiso

La lectura orante siempre desemboca en un desafí­o para vivir. La Palabra de Dios nos desafí­a a seguir los pasos de Jesús y cambiar nuestra vida.

La lectura orante, practicada en comunidad, es una “puerta-espejo” que nos interpela y nos ayuda a discernir cómo vivir y practicar su Palabra en nuestros dí­as.

Más Información: http://es.catholic.net/op/articulos/13347/cat/726/septiembre-mes-de-la-biblia.html

 

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