Invocación religiosa en el 205° aniversario de la creación de la Bandera Nacional

“Es la bandera de la Patria mía del sol nacida que me ha dado Dios”, cantábamos hace instantes.

Al ser bendecida  la bandera celeste y blanca en Jujuy, el 25 de mayo de 1812, el General Belgrano hace una proclama a sus soldados cuando les toma juramento de fidelidad a esa bandera, allí dice: “No olvidéis jamás que nuestra obra es de Dios; que Él nos ha concedido esta Bandera, que nos manda que la sostengamos…”

Porque la obra de hacer Patria es de Dios, hoy le pedimos su ayuda y rezamos por nuestra Patria, por sus dirigentes y por todos los argentinos.

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo

Padre de los cielos: en este día recordamos el 205° aniversario de la creación de la bandera nacional que, como ha dicho su creador, Tú nos concediste.

Hoy nos congregamos para darte gracias por nuestra insignia patria y por todos los que la honraron en el campo de batalla, en la vida civil o religiosa, viviendo como ciudadanos honestos, responsables y justos.

Como también dijo el General Belgrano, Tú nos mandas que la sostengamos: te pedimos que todos los argentinos, especialmente quienes tenemos responsabilidades en la vida social, la sostengamos de modo tal que nadie se sienta excluido de ser cobijado por ella.

Hoy hay muchos que pueden sentir que la enseña patria no los cobija.

Padre, en esta mañana te presentamos los gozos y las angustias, las dificultades y las esperanzas de todos los argentinos, especialmente los de quienes sienten que quedan afuera de la celeste y blanca, que ella no los cubre.

Tu Hijo Jesucristo nos mostró que los pobres débiles y sufrientes  son tus preferidos; que con la mente y el corazón puesto en ellos y con tu ayuda, en este momento de nuestra Patria, podamos fortalecer una cultura del diálogo y del encuentro, de la honestidad, la ejemplaridad y el trabajo, junto a la exigencia moral de la equidad y la solidaridad, especialmente de quienes más tienen y pueden, para poder crecer en una sociedad justa y en paz.

Te lo pedimos por los méritos de tu Hijo y Señor Nuestro Jesucristo y por la mediación maternal de la Virgen Inmaculada, Nuestra Señora de Luján, de cuyo manto tomó el General Belgrano los colores de nuestra bandera, y que desde su Santuario Nacional nos dice: Argentina, canta y camina.

Padre nuestro…..

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Mons. Emilio Cardarelli

Vicario General del Arzobispado de Rosario

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