Carta a los Fieles de la Arquidiócesis de Rosario
ARZOBISPADO DE ROSARIO
“CAMINANDO JUNTOS”
CARTA A LOS FIELES DE LA ARQUIDIOCESIS DE ROSARIO
Quiero dirigirme a todos ustedes, queridos fieles de la Arquidiócesis, con el deseo de llevar a la practica el camino sinodal, que no es una moda sino el camino a recorrer por la Iglesia en este tiempo y con perspectivas de mucho tiempo más. Este camino, nos dice el Papa Francisco, debe ser “un retorno al Evangelio”, no una iniciativa a la moda. La gran pregunta que con el Papa Francisco nos hacemos es “¿cómo llevar el Evangelio a una sociedad que ya no lo escucha o que se aleja de la fe? (Francisco a los belgas 28/9/24), ¿Cómo llevar la Buena Nueva a tantos hermanos que viven el flagelo de la pobreza y la esclavitud de las adicciones? ¿cómo llevar la Fe a tantos jóvenes que hoy buscan en otras fuentes una respuesta a sus anhelos de felicidad? ¿Cómo llevar la fe católica a tantos hermanos nuestros que hoy buscan a Jesús en otras expresiones cristianas, siendo que la Iglesia católica tiene la plenitud de los medios de salvación?
Queridos hermanos y hermanas: en nuestra Iglesia particular de Rosario, desde hace varios años hemos asumido como líneas directrices: la sinodalidad, la misión y la misericordia. Los invito a seguir ahondando este caminar.
El lema del Sínodo que ha concluido en Roma en octubre del año pasado, nos hablaba de Iglesia sinodal, comunión, participación para la misión. A fin de recepcionarlo activamente en nuestra Arquidiócesis, quiero convocarlos durante este año, a discernir a la luz de la Palabra de Dios, del documento final del Sínodo y de la Bula del Año Santo, todo ello en escucha del Espíritu Santo, pidiendo el don de entendimiento, para descubrir el designio de Dios sobre nosotros, lo que él dice a la Iglesia de Rosario en el tiempo que vivimos (cfr. Apoc 2,7, 17.29; 3,6,13). Les propongo también el uso del método de la conversación en el Espíritu como instrumento para discernir el designio de Dios sobre nuestra Iglesia que peregrina en Rosario.
En el orden civil hoy es muy frecuente hacer encuestas de opinión, que tienen, por supuesto, su valor. Pero aquí no se trata de una encuesta para saber qué opinamos, sino algo mucho más profundo, algo que involucra toda nuestra persona y nuestro modo de vivir la fe. Se trata de descubrir la voz del Señor que nos habla en su Palabra, en el Magisterio de la Iglesia, y en la voz de los hermanos. Estamos llamados a realizar un ejercicio de escucha y discernimiento para identificar la voluntad de Dios para nosotros, para nuestra Arquidiócesis, tal como nos dice San Pablo: “No tomen como modelo este mundo. Par el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Rom 12,2).
Que todos se sientan convocados a participar en comunión, pues todos somos co-responsables de la vida de la Iglesia, Todos, en el sentido que nos marca el Santo Padre Francisco para toda la Iglesia, de caminar juntos en comunión y participando de toda la vida de la Iglesia, teniendo como punto decisivo la misión, ya que la misma expresa la naturaleza más profunda de la Iglesia.
En este sentido los invito a identificar las necesidades que debemos considerar prioritarias en la acción pastoral. Deseo que todos participen: parroquias, asociaciones, movimientos, consagrados/as, institutos educativos, clero, las distintas áreas, pastorales, etc.
Probablemente, de los trabajos surjan muchas propuestas, acerca de cuáles son las necesidades más importantes para satisfacer. Para no perdernos en un mar de iniciativas y que se diluyan, les propongo que cada grupo de trabajo que se conforme lleguen a identificar tres prioridades pastorales, para los próximos tres años.
Seguiremos el método sinodal de “todos”, “algunos”, “uno”. En este sentido las conclusiones de los trabajos se elevarán al Consejo Pastoral Arquidiocesano y al Consejo Presbiteral, quienes, siguiendo el mismo método de discernimiento espiritual, y en base al caudal de propuestas, deberán proponer al Arzobispo las tres prioridades pastorales para la Arquidiócesis. Las mismas, luego de aprobadas por el Pastor diocesano y con un orden de prioridades, se pondrán en práctica a partir del año 2026.
El Calendario será del siguiente modo:
1.- Desde la recepción de esta carta hasta el mes de julio realización de los trabajos de
todas las instancias eclesiales.
2.- De Julio a septiembre los trabajos del Consejo Pastoral y Presbiteral que entregarán las tres propuestas al Arzobispo.
3.- En el mes de octubre se establecerá el orden de prioridades y las necesidades
discernidas sinodalmente. En esta instancia se designarán tres equipos, conformados
por sacerdotes, consagrados/as y laicos que llevarán a cabo la implementación práctica de las propuestas.
4.- En el tiempo pascual del próximo año 2026 se realizará una Asamblea sinodal
Arquidiocesana para implementar la primera prioridad. La misma se trabajará durante todo el año hasta la Pascua de 2027. Las otras prioridades, siguiendo el mismo esquema, se trabajarán en los años subsiguientes 2027 y 2028.
Oportunamente se les enviará el material de trabajo para realizar el discernimiento y
establecer las tres prioridades pastorales.
La intención es, en primer lugar, ir aprendiendo juntos a vivir un estilo sinodal de
Iglesia en el ámbito pastoral.
En segundo lugar, vivir una experiencia más profunda de comunión y participación, y
una experiencia más rica de fraternidad.
En tercer lugar y como finalidad última y más decisiva, la intención es despertar,
acrecentar y llenar de pasión, alegría y entusiasmo la comunicación del Evangelio; que de cada asamblea podamos salir con la Esperanza renovada y el deseo ardiente de llevar a Jesús a todo el mundo.
Es mi deseo que de este trienio experimentemos una profunda conversión pastoral
basada en la conversión personal de los corazones. Que podamos ser realmente una
Iglesia en salida, en misión permanente, que sienta la urgencia del amor de Cristo que nos impulse a llevarlo a todos.
Que cada uno como discípulo/misionero, con la gracia del Espíritu Santo vivamos la
fe, “no en las sacristías, sino en cada familia, en el lugar de trabajo, en la sociedad, allí
donde viven los hombres y mujeres de nuestro tiempo, donde sufren, esperan y aman; caen y se levantan, buscando algo que pueda dar sentido y soporte a la fatiga de cada día, y dé cumplimiento a la vida entera” (Mons. Paolo Martinelli).
Providencialmente iniciamos este camino pastoral en el Contexto del Año Santo que
nos convoca a un renovado encuentro con el Señor y a renovar la Esperanza que no
defrauda.
Que María Santísima del Rosario, Madre de la esperanza y modelo de espíritu
misionero nos anime y sostenga con su poderosa intercesión.
Rosario, 17 de marzo de 2025. Al
+ Eduardo Eliseo Martín
Arzobispo de Rosario