Este jueves 2 de abril, en el marco del Jueves Santo, el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, presidió la tradicional Misa Crismal en la Catedral de Rosario a las 9 de la mañana, acompañado del obispo Auxiliar de Rosario Mons. Ernesto Fernández, Mons. Alfonso Delgado, y todo el clero arquidiocesano,
La celebración reunió a más de 200 sacerdotes, junto a religiosos, religiosas, consagrados y una numerosa participación del Pueblo de Dios, que se congregó para vivir este momento central de la vida diocesana junto a su Pastor.
Una celebración de comunión sacerdotal
La Misa Crismal, propia del Jueves Santo, es la ocasión en la que el obispo se reúne con su presbiterio para renovar la unidad y la comunión. Durante la celebración, los sacerdotes renovaron las promesas que hicieron el día de su ordenación, en el contexto de la conmemoración de la institución del sacerdocio por Jesucristo.
Este día invita especialmente a los fieles a rezar por los sacerdotes y a manifestarles cercanía y gratitud, reconociendo su servicio en parroquias, capellanías y diversas comunidades.
Consagración de los óleos sagrados
En esta misa también se realizó la bendición y consagración de los óleos que se utilizarán a lo largo del año en los sacramentos:
- El óleo de los catecúmenos
- El óleo de los enfermos
- El santo crisma
Estos signos visibles expresan la gracia de Dios que acompaña la vida de la Iglesia en sus distintos momentos.
“La comunión es la esencia del sacerdocio”
Durante su homilía, monseñor Eduardo Martín exhortó a los sacerdotes a vivir profundamente la comunión fraterna.
“Me alegro cuando sé que los sacerdotes trabajan juntos, comparten las comidas, incluso las vacaciones. Un sacerdote es un hermano”, expresó.
Asimismo, subrayó que “un sacerdote solo y aislado no puede dar fruto ni hacer grandes cosas para el Reino de Dios”, destacando que la comunión es esencial para la fecundidad del ministerio.
En este contexto, también señaló que este testimonio de fraternidad se convierte en fermento para el surgimiento de nuevas vocaciones sacerdotales.
Acción de gracias por las vocaciones
El arzobispo agradeció especialmente por los nuevos seminaristas que se han incorporado recientemente, y destacó el trabajo de la Obra de Vocaciones, que este año celebra 90 años de servicio; Acción Vocacional, y del seminario arquidiocesano.
Un gesto y un compartir fraterno
Al finalizar la celebración, monseñor Martín entregó a los sacerdotes un obsequio: un pequeño libro con la carta apostólica “Una fidelidad que genera futuro” del Santo Padre León XIV, con motivo del 60° aniversario de los documentos conciliares Optatam Totius y Presbyterorum Ordinis.
Luego de la misa, los sacerdotes compartieron un ágape fraterno en la casa sacerdotal de la Catedral, prolongando así el clima de comunión vivido durante la celebración.






