Homilía del Jueves Santo

Un nudo en la garganta

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“Hagan esto en conmemoración mía”. Quiere decir: “volver a hacer presente”, volver a editar, volver a realizar lo mismo que yo hice en la última cena. Por eso les deja a los apóstoles este mensaje. “vuelvan a hacer esto cada vez que se reúnan”. Leer 1 Cor 11, 23-26 y Juan 13, 1-15

1. Clima

Varias cosas me vienen a la mente en este momento, jueves santo, donde acabamos de escuchar el evangelio y quisiera un poco pintar, si es que se puede, como era el clima que se vivía en esta noche de Jueves Santo, porque a veces nosotros vemos algunas imágenes del Jueves Santo, de la mesa, los apóstoles, Jesús, allí comiendo la cena y parece que estuviera todo tranquilo. Es como una cena que hacemos en casa, con la familia, con los amigos. Y en realidad el clima que se estaba viviendo en ese momento, era un clima muy tenso, muy fuerte, de mucha angustia. O sea, estaban siendo perseguidos, buscados. Buscaban al Maestro, especialmente, para matarlo. Pero todos los discípulos estaban allí clandestinamente. Es decir que estaban ocultos, con miedo.

2. Un nudo en la garganta

Y tenían que hacer esta cena, que era la cena de la Pascua, que los israelitas tenían muy fuertemente marcada; una cena ritual y una cena con un contenido de salvación muy fuerte para el Pueblo de Dios. En este contexto, así, de angustia, si nosotros miramos nuestra propia experiencia, si alguna vez hemos ido a la mesa y pretender comer algo, viviendo una situación de angustia, una cosa fuerte, así, que esté pasando en nuestra vida y pretendemos sentarnos a la mesa y comer normalmente. No se puede. Tenemos “un nudo en la garganta”, decimos nosotros. Bueno, así estaban Jesús y los Apóstoles. Esa situación. Estamos ahí, en un momento muy tenso.

3. Mi cuerpo

Sin embargo, Jesús allí va a dejar signos muy fuertes, simbólicos, de lo que va a venir. Esto de compartir la mesa era habitual. Esto de compartir el vino era habitual, pero allí Jesús estaba diciendo algo más: “Este pan es mi cuerpo, este vino es mi sangre”; ¿Se entiende?, voy a derramarla por ustedes, por todos los hombres. Esto que estoy haciendo ahora, de lavarles los pies a ustedes es porque yo he venido para servirlos. Y también ustedes, que son mis discípulos, van a empezar a servir a sus hermanos. Y van a servirlos, incluso hasta entregar, como yo mismo estoy entregando, mi cuerpo y mi sangre. Es decir, toda esta acción simbólica, es más que eso, es un aviso muy claro, que estaba haciendo Jesús a su comunidad de los apóstoles, de lo que era inminente, de lo que se venía. Por eso nosotros hoy lo conocemos a este momento como la “última” cena. Por eso “ya no compartiré más la cena con ustedes hasta el tiempo en que el Reino de Dios esté consumado”. 

4. I Corintios 11

Otro tema importante de los textos que leímos recién, es la carta de San Pablo. Ese texto, es el más antiguo que existe, el relato más cercano a los hechos, la narración de la última cena más antiguo. San Pablo, incluso antes que se escribieran los evangelios, deja este texto. Por eso es tan importante leerlo hoy, porque es el que más nos acerca a los hechos.

5. Hagan esto

Por otro lado, esto que nosotros realizamos cada vez que nos reunimos, cada vez que nos juntamos, cada fin de semana, los domingos nos reunimos a celebrar la Eucaristía, el Misterio de Jesús, decimos una palabra, está en el texto de hoy y que es muy fuerte si sabemos entenderla. Dice: Hagan esto en memoria mía. ¿Qué quiere decir esto? Nosotros lo escuchamos así y parece que dijera: acuérdense de algo que hicimos allá, no se olviden. Como si dijéramos nosotros: no se olviden de mi cumpleaños; no se olviden de rezar por mí. Una cosa así. No es esto, es mucho más que eso. Hacer memoria, conmemorar. Por eso dice una mejor traducción: “Hagan esto en conmemoración mía”. Quiere decir: “volver a hacer presente”, volver a editar, volver a realizar lo mismo que yo hice en la última cena. Por eso les deja a los apóstoles este mensaje. “vuelvan a hacer esto cada vez que se reúnan”.

6. Presente

Y nosotros, cada vez que nos reunimos, no solamente volvemos a hacer lo que Jesús nos dice, sino que hasta usamos las mismas palabras. Cuando nosotros estamos “haciendo” la Eucaristía, cuando hacemos estos signos estamos editando nuevamente, haciendo presente, aquí, al Señor en medio nuestro. Y ese Señor, en medio nuestro, que es Jesús, nos invita a su mesa. Nosotros hoy, somos parte de la mesa de Jesús. Lo mismo que estuvieron allá, hace 2000 años, somos invitados nosotros hoy. O sea, toda la humanidad está invitada a su mesa. Somos hoy los que estamos, pero todos están invitados. Y Él quiere que vengamos a su mesa, a compartir su pan, a compartir el vino, su cuerpo y su sangre; el pan y el vino que son su cuerpo y su sangre. No porque materialmente sea así, sino porque es entregar la vida por los demás.

7. Lavar los pies

El Señor nos muestra en el Evangelio, el lavatorio de los pies, también como un signo de esa entrega. Jesús que se ciñe la toalla y se pone a lavar los pies de los apóstoles, porque ellos caminaban descalzos y el que camina descalzo, tiene los pies sucios normalmente. O sea que Jesús no le limpia los pies a gente que tenía los pies limpios, tenían los pies sucios. Porque caminaban. Era gente que hacía mucho tiempo que vivía en ese permanente peregrinar. Entonces sus pies, lo demás está limpio, pero en general los pies de los que son caminantes están sucios. Y más en estos lugares polvorientos, caminos de tierra.

8. Vengo a ofrecer mi corazón

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Bueno, quería pedir en esta celebración, tan importante para nosotros: Que miremos a Jesús en su angustia, en ese momento tan difícil, que sin embargo va a decirnos allí: “Amense los unos a los otros”, en esa cena. En esa cena va a ponerse a limpiar los pies de los apóstoles. En esa cena va a decir: vengo a entregar mi vida; así como dice la canción de Fito Páez: “vengo a ofrecer mi corazón”. Así Jesús. Ése es Jesús. Y Ése es el Maestro que les dice a los discípulos: “ustedes también tienen que entregar su corazón a sus hermanos, nosotros también tenemos que lavar los pies a los hermanos, nosotros también tenemos que entregar nuestro cuerpo y nuestra sangre para el bien de los hermanos. Así que mirando la Palabra de hoy, de esta celebración pedimos al Señor tener los mismos sentimientos de Jesús.

p. Juan José Gravet


One thought on “Homilía del Jueves Santo

  • 15 octubre, 2016 at 10:22 am
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    Qué hermosa homilía, en realidad sacude nuestra Fe y nos invita a replantearnos. Gracias !

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