Homilía del 1° Domingo de Adviento

Pongamos las barbas en remojo…!

La preparación del Adviento nos invita a poner todos los sentidos en esto que se nos viene, 

la doble venida del señor: la venida de la Navidad y la definitiva. 

Hay que poner las barbas en remojo… 

Leer Lucas 21, 25-28.34-36

1. Adviento

La liturgia de la Iglesia tiene dividido el año en tiempos litúrgicos, un poco como buena pedagoga, como buena maestra que es, para que también nosotros tengamos esos mismos sentimientos en los tiempos correspondientes. Es decir, nosotros comenzamos ahora el tiempo del Adviento, hemos comenzado un tiempo nuevo, y la Iglesia nos llama a tener en este tiempo varias actitudes importantes: primero nos marca el tema de la oración, segundo nos marca el tema del sacrificio y tercero nos marca el tema de la ayuda a los hermanos, la solidaridad, la limosna. 

2. El Silencio 

Y yo les decía, comenzando otro adviento, que también hay otras actitudes que tenemos que tener justamente porque son condiciones básicas, y les hablé del silencio. No se puede “entrar” en lo de Dios sin tener esta actitud del silencio, en un tiempo en que todo hace ruido, y las cosas son permanentemente “bochincheras”, ruidosas, explosivas. Tenemos que saber meternos en el silencio. 

3. La oscuridad

Hoy también pensaba que otra cosa que necesitamos es tener los oídos muy atentos, la vista muy atenta, todos los sentidos, como si estuviéramos a oscuras, no sabemos bien donde estamos pisando, no sabemos como es el territorio que estamos caminando. Así estamos nosotros en el Adviento. Es decir, sabemos que hay algo que se viene, porque eso quiere decir “adviento”, se viene, algo se viene, se está gestando, está por aparecer, entonces necesitamos estar con mucha atención, puestos todos los sentidos en esto que va a nacer, en esto que va a aparecer. 

4. Miedo

Y nos dice la Palabra hoy, que va a haber muchos signos, que va a haber muchas cosas, que quizás nos hagan tener actitudes equivocadas, como por ejemplo, una actitud equivocada ante todo esto sería el miedo, el temor, lo que nos paraliza; como la oscuridad, nos paraliza, nos da miedo, nos da temor. El silencio nos cuesta, preferimos hacer ruido nosotros, no podemos estar en silencio, necesitamos algo que haga “bochinche”, y si no, prendemos el televisor o la radio, algo tiene que hacer ruido. Tenemos que meternos en el silencio porque ahí es donde Dios nos quiere decir algo. 

5. No dejarse aturdir

Este Dios es la Luz que viene a acercarse a nosotros y viene a traernos el mensaje de liberación. Y lo curioso de esto es que estamos en medio de una sociedad con unos cambios tremendos, todavía no se ve con claridad hacia dónde vamos, pero sí se ve que hay un montón de cosas que ya dejaron de ser, que lo que parecía que no se iba a cambiar nunca se va cambiando, incluso en el ámbito religioso, el familiar, educativo, social, las costumbres, las leyes, las políticas, es decir, todo está metido en ese cambio. Y por eso dice la Palabra de hoy: “tengan cuidado de no dejarse aturdir…” por todo esto; por tanto ruido y por tantas cosas. 

6. Fin de año

A nosotros nos cae el Adviento en un tiempo en el que tenemos de todo, parece como que se aceleran las cosas, porque hay festejos de todo tipo, graduaciones, aniversarios, despedidas de año, todo parece contribuir a ese ruido; y es cuando más necesitamos estar “dentro nuestro”, porque viene el Señor. 

7. Espiritualidad del Adviento

Por eso, todo este tiempo, todo este mes, será tiempo de preparación para esta venida. Y nos dice la Iglesia que esta venida es doble: El Señor viene a nosotros en la Navidad, viene a nosotros en ese pesebre, viene a nosotros en ese bebé, en ese niño, así en la humildad del Dios que se hace uno de nosotros. Y allí tenemos que adorar, allí tenemos que alabar, allí tenemos que celebrar, en la Navidad; prepararnos a la Navidad. A partir de la semana próxima se nos va a invitar a armar el pesebre, cosa de ir preparando a nuestro hogar para esta venida. A partir de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) empezamos a preparar este pesebre. 

8. “poner las barbas en remojo…”

Pero también, y esto es lo que subrayan estos dos primeros domingos que vamos a tener del adviento, es esa segunda venida, que es la definitiva, es esta venida que ya no es la del “folklore” de la Navidad; es la de: “pongan las barbas en remojo” porque el Señor viene. 

9. Oración

Hay que acomodar las cosas, a ver cómo estamos caminando, porque el Señor viene a nuestra vida, viene a nuestro mundo, viene nuestra tierra, a reinar definitivamente. Y todo lo que está en esta línea va a servir a la construcción del Reino, lo que no está en esta línea será destruído, no sirve. Por eso es tiempo fuerte el Adviento. Insisto, mucha oración, o mejor dicho, buena oración, importante, seria, de calidad, metiéndonos adentro nuestro, no como loros, metiéndonos en nuestra interioridad. 

10. Austeridad y solidaridad

Por otro lado, el sacrificio, significa la austeridad, en el tiempo en que se derrocha de todo, estamos llamados a ser austeros, a cuidar los bienes, a cuidar la tierra, a cuidar al hermano, a cuidarnos, como sacrificio. Y también el tema de mirar al hermano como el objeto de nuestra atención, lo que se llama la Caridad, lo que se llama la solidaridad, lo que se llama la entrega al hermano; este tiempo, subrayadamente. 

11. Conclusión

Yo quería pedir al Señor, por cada uno de nosotros, que quizás ya hayamos vivido varios advientos, para que tomemos en serio esto; que no sea para nosotros una fecha más, unos días más, un mes más, sino como dice la palabra: “no nos dejemos aturdir”, por las cosas que van pasando en nuestro tiempo, sino estemos prevenidos, orando incesantemente porque va a venir nuestra liberación.

p.Juan José Gravet

jjgravet@gmail.com

One thought on “Homilía del 1° Domingo de Adviento

  • 15 octubre, 2016 at 10:22 am
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    Qué hermosa homilía, en realidad sacude nuestra Fe y nos invita a replantearnos. Gracias !

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