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ROSARIO EN PAZ

Rosario, 08 de marzo de 2023

Mons. Eduardo Vicente Mirás, a quien recordamos con mucho afecto, nos decía en el año 2002: “No debemos desentendernos de los problemas que nos aquejan, esperando que otros los solucionen. O lo salvamos entre todos o no encontrará remedio si permitimos que se repitan las recetas que nos han traído a esta situación”. (Homilía, 15/09/2002).

La ciudad de Rosario vive momentos de gran penuria por la violencia insostenible que se lleva tantas vidas inocentes y nos hace vivir con miedo y por la falta de respuestas ante los problemas de los ciudadanos.

Vemos un gran desprecio a la vida de niños, jóvenes, adultos y ancianos que se asienta sobre la lógica de una violencia irracional por un lado pero por otro de una política que se desentiende de las necesidades de la gente.

Nuestro Arzobispo Eduardo Eliseo, se expresaba con gran énfasis en la Fiesta de San Cayetano del año pasado diciendo que “la profundidad de la crisis reclama proporcionalmente la altura de la clase política dirigente, capaz de levantar la mirada (…) en la búsqueda de soluciones viables para nuestro Pueblo” (Homilía 07/08/2022) y esto es porque “al Estado le corresponde establecer el marco posible de desarrollo y encauzarlo con leyes justas que resguarden los derechos de cada habitante. Y es deber de sus dirigentes el ser, cada uno, gestor del bien común, de la igualdad de oportunidades, y del respeto por la dignidad de todos”. (Eduardo Mirás, Homilía, 25/05/2001).

Es por eso, como cristianos, tenemos que comprometernos por un mundo mejor, pero no en abstracto. Estamos llamados a ser constructores de paz, a alzar nuestras voces en las injusticias, a poner lo mejor de nosotros por el bien común y a fin de cuentas a sembrar el amor de Jesucristo en los corazones de nuestros hermanos y hermanas.

Por todo ello,  hacemos nuestra la súplica de Mons. Mirás del año 2002:

Ante la violencia irracional que se ha desatado en el país y la falta de seguridad física para las personas y las cosas, pedimos por la justicia y la paz. Justicia que procure y tutele, con políticas claras, el bienestar y la defensa de cada uno. Y paz para el entorno en el que se desarrolla nuestra vida: que no haya divisiones ni rencores estériles. Paz para la sociedad, cesando toda violencia en el decir y en el hacer, que sólo produce ruptura y ofensas muy difíciles de restañar. Paz también para el mundo amenazado de guerras.

Dejamos junto a María del Rosario estas intenciones, seguros de su intercesión. Nos cobijamos en su seno de esperanza y ponemos en sus manos estas plegarias que expresan, a la vez, nuestro abatimiento y nuestro anhelo”. (Homilía, 15/09/2002).

CONSEJO ARQUIDIOCESANO DE ROSARIO

ACCIÓN CATÓLICA ARGENTINA

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