DÍA DE LA INDEPENDENCIA: INVOCACIÓN RELIGIOSA

El Arzobispo de Rosario participó junto a autoridades en el acto por el 205 aniversario de la Declaración de la Independencia Nacional en el Parque de la Independencia.

A continuación, ofrecemos la invocación religiosa que realizó:

Jesucristo, señor de la historia,  alpha y omega, principio y fin,  a quien pertenecen el tiempo y la eternidad, aquel por quien y para quien han sido hechas todas las cosas.

A ti que como hombre amaste a tu patria y lloraste sobre ella, por no haber sabido reconocerte en el tiempo de tu visita.

A ti que viniste a liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte

A ti, que viniste a servir y no a ser servido

A ti, que entregaste tu cuerpo y  tu sangre en la cruz para que tengamos vida abundante;

 En este 205 aniversario de la declaración de la independencia nacional queremos darte gracias, porque nos independizamos de España, pero no de Dios, porque rompimos las cadenas que nos ataban a ella,   pero nos sujetamos a vos que eres fuente de toda razón y justicia.

  Queremos darte gracias por esta Patria bendita que nos diste y es tarea, gozo y sacrificio  de todos, cada día.

  Hoy, te pedimos que tengas piedad de nuestra argentina, mira nuestra situación:

  Hay mucho sufrimiento por el covid, muchos muertos que nos enlutan, muchas vidas segadas que dejan una estela de dolor en las familias y los seres queridos,

  Mucho personal sanitario trabajando  a destajo, sin descanso hasta el agotamiento, muchos adultos mayores que viven una gran soledad y angustia. Mira tanto sufrimiento y ten piedad

  Mira las consecuencias económicas, sociales, psicológicas, educativas, especialmente las  que sufren nuestros hermanos más pobres, que son los que más las padecen. Señor ten piedad!

Mira nuestra casa común, nuestro rio Paraná, nuestros humedales: danos coraje para trabajar cada día por un ambiente más  saludable para todos.

  Mira Señor los desencuentros entre los argentinos, las mezquindades y ambiciones de poder de los que se afanan más por conseguir beneficios que por buscar el bien común, más para servirse ellos que servir al pueblo. Toca sus corazones y se conviertan para que como tú, no busquen ser servidos sino servir a sus hermanos, a sus conciudadanos.

  Hay mucha violencia en nuestra sociedad: a diario vemos como se eliminan vidas, llegando a naturalizar también la muerte. Vidas de jóvenes y aun de niños que nuestra sociedad no llora.

Y tanta otra violencia en las palabras, en los gestos, en las actitudes. Violencia que nace de los corazones heridos. Sana Señor nuestros corazones!

  Necesitamos Señor, que nuestros dirigentes estén cercanos al pueblo, que perciban sus verdaderas necesidades, que busquen con lucidez los caminos para generar un circulo virtuoso de progreso integral de nuestra gente.

   Ilumina sus inteligencias, fortalece sus espíritus para que siempre busquen el bien y alejen toda tentación de corrupción, llena sus corazones con el fuego de tu amor para que sirvan desinteresadamente a todos, preferencialmente a los más pobres.

Necesitamos vivir como hermanos, dejar de lado odios, rencores y deseos de venganza. El otro es mi hermano, cualquiera sea su forma de pensar

No permitas Señor que nos roben la esperanza. Esta es la virtud que hoy más necesitamos para afrontar los grandes desafíos que se nos presentan en el futuro próximo. Necesitamos la esperanza para reconstruir las fuentes de trabajo, para reconstruir la economía, necesitamos la esperanza para reconstruir lo perdido por nuestros niños y jóvenes a raíz de la pandemia en el orden educativo.

Necesitamos la esperanza para caminar cada día, en medio de las dificultades, con la seguridad que hemos sido llamados a un destino bueno para toda la eternidad y que podemos alcanzarlo, esperando contra toda esperanza.

Danos unidad para poder afrontar con éxito estos y otros grandes desafíos que tenemos en el horizonte.

Virgen del Rosario intercede ante tu hijo nuestro Señor Jesucristo y cobíjanos bajo tu manto maternal para que cada día vivamos un auténtico amor a la patria, que la queremos cada vez más independiente de toda esclavitud y más verdadera  para vivir en la libertad y en el bien. Amen

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