Homilía del Bautismo del Señor

El hombre es lobo  para el hombre

Resumen:

Tomás Hobbes dice: “El hombre es lobo para el hombre” (homo homini lupus) 

y Pablo VI: “todo hombre es mi hermano”. Qué dice Dios?

Leer Lucas 3, 15-16. 21-22

1. Inhumanidad

Uno va mirando la historia humana y va viendo la miseria del hombre, cuánta crueldad, cuánta intolerancia, cuántas cosas que hacen inhumana la convivencia. En toda la historia, pero quizás acentuado en este último tiempo, sobre todo en las grandes ciudades. El trato ya es muy complicado, donde nos cuesta descubrir que el otro no es mi enemigo, sino mi hermano.

Y esto es lo que viene a recordarnos la Palabra para que realmente tenga sentido rezar el Padrenuestro aún hoy. Entonces, decir “Dios es nuestro Padre”, nuestro quiere decir de todos. Y por eso, como decía Pablo VI: “todo hombre es mi hermano”, todo hombre, todo, incluso aquel que yo niego que sea mi hermano, ese también es mi hermano.

2. Hobbes

Hay situaciones de inhumanidad que a veces se acentúan más cuando hay guerra, cuando hay enfrentamientos muy violentos, que se hace más patente esto de cuánto es lo inhumano del hombre. Decía un pensador, Thomas Hobbes, de Inglaterra, de hace unos 300 años atrás: “homo hominis lupus” que quiere decir “el hombre es un lobo para el hombre”, porque vive buscando destruir al otro. Esto ve este pensador. El hombre un lobo para el hombre.

3. Israel y el destierro

Y también el pueblo de Israel ha vivido situaciones inhumanas  como todos los pueblos. Una de las situaciones inhumanas que le toca vivir al pueblo de Israel es el destierro. El destierro consistió más o menos en esto: vino un pueblo enemigo, invadió Israel, tomó a la gente y se la llevó hacia su tierra (por eso es des-tierro) para que trabajen para ellos. Es decir que el pueblo de Israel no sólo es esclavizado, sino que también es sacado de su propia tierra, de sus costumbres, de su estilo de vida, de su cultura, de su Templo, etc. Los Babilonios son los que se los llevan al norte, y en esta situación es que viene el profeta a decir una Palabra (ahí está la primera lectura). 

4. Consuelen a mi pueblo

¿Cuál es la Palabra que Dios dice a través del profeta?: “consuelen a mi pueblo”, porque se ha cumplido el tiempo y Dios quiere acercarse como ese Padre que abraza a sus hijos, que los acaricia, que les da el cariño, que les dice: “son míos, son mi pueblo”. En medio de la situación que están viviendo. Es decir que nosotros podemos decir que en medio de la situación de este tiempo que nos toca vivir, situación de inseguridad, de miedo, de enfrentamiento entre nosotros mismos, Dios nos dice: “son mi pueblo, yo los amo, son mis hijos”. 

5. Dios nos toca en el Bautismo

Este signo de Dios, de la cercanía de Dios, para consolarnos, se hace tangible, palpable, material (en el sentido que nos toca), cuando se nos bautiza. Dios, allí, a través del signo, nos dice “tú eres mi hijo, yo te he engendrado, yo te amo, tú eres mi predilecto”.

Entonces, cuando el hombre descubre esta realidad, empieza a ver las cosas de otra manera, porque empieza a ver ya, como decía Pablo VI, “todo hombre es mi hermano”. 

6. Pensamiento Paulino

En el pensamiento de Pablo, ya más oscuro, dice: “Cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador y su amor a los hombres, no por las obras de justicia que nosotros hayamos hecho (no porque somos buenos!, al contrario: “homo homini lupus”, esa es la condición del hombre; somos enemigos de nosotros mismos, no nos queremos, no nos toleramos, no nos amamos),  sino solamente por su misericordia, Él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo, y derramó con abundancia este Espíritu sobre nosotros, por medio de Jesús, a fin de que seamos en esperanza, herederos de la vida eterna”(Tito 3,7)

7. El Hijo y los hijos

Lo que se nos muestra allí en la Palabra, en el Bautismo de Jesús, es que no sólo Jesús es el Hijo, no sólo Jesús es el amado, no sólo Jesús es el predilecto, sino todo hombre; y el Bautismo es un signo, allí Dios se nos acerca, y nos toca. 

8. Eres mi hijo

Incluso el hombre más humilde, más pobre, aquel que la sociedad considera en nada, como que ni existe, como decimos: “los excluídos”, Dios los llama y les dice: “Tú eres mi hijo” y lo hace delante de la comunidad. Delante de la Comunidad dice: “Este es mi hijo”, “cuídenmelo”, “respetenlo”, “es mi hijo”; para que todos descubramos que cada ser humano es hijo de Dios. Dejemos de lado todas esas cosas locas que se nos meten en la cabeza, de que nosotros somos los buenos, los otros son los malos, nosotros somos los mejores, los otros no existen, todas las ideologías, todas las cosas que hacen que los hombres nos dividamos, nos rechacemos.

9. Nos dignifica

Por eso nos dice delante de la Comunidad que se reúne a celebrar su Fe: “Este es mi hijo, este que vamos ahora a acercar aquí, y todo hombre, tenga la condición que tenga”. Nos dignifica, nos eleva, nos pone en un lugar que no tenemos ni merecemos, que es el de hijos. Que no tenemos, porque el hombre, a través del pecado, a través de este no aceptar al hermano, se pone en una situación de inhumanidad, nos ponemos allí. Dios nos eleva, por eso que importante descubrir cuánto nos ama Dios, y que incluso en la situación que nos encontramos, nos dice “tú eres mi hijo”, “yo quiero rescatarte y por eso quiero que te consuele la comunidad cristiana”, en medio de la situación que nos toca vivir.

10. Conclusión

Volvamos a leer la lectura de Isaías de hoy, volver a leer el Salmo, volver a leer la lectura de San Pablo, volver a leer el Evangelio, a meditarlo; como que llegamos a un punto allí importantísimo, Dios se ha acercado a su Pueblo, en medio de sus miserias, y le dice “tú eres mi hijo”, “tú eres mi pueblo”, “he venido por ti, he venido a dignificarte” y que a través de esta dignificación descubras que “el otro”, también es así, un ser humano, y podamos entonces decir, como respuesta ya a Dios: “Padre Nuestro”.  ¡Qué lindo esto!, porque es un canto de esperanza de Dios a la humanidad, que hace que seamos cercanos, que hace que todo hombre sea digno, que todo hombre tenga esperanza en su propia realidad, aunque estemos viviendo destierros, aunque estemos viviendo guerras, aunque estemos viviendo inhumanidades, Dios se acerca a nosotros para rescatarnos.

p. Juan José Gravet

jjgravet@gmail.com

ResponderResponder a todosReenviar

One thought on “Homilía del Bautismo del Señor

  • 15 octubre, 2016 at 10:22 am
    Permalink

    Qué hermosa homilía, en realidad sacude nuestra Fe y nos invita a replantearnos. Gracias !

    Reply

Responder a Noemí Campazas Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

16 − seven =